Es uno de los más grandes escándalos que estallaron en el Vaticano en las ultimas décadas, porque su naturaleza es distinta a los casos “habituales”: abusos sexuales, corrupción, maniobras financieras, filtraciones de documentos secretos robados del escritorio del pontífice.

El conflicto entre los dos Papas, el que está en el cargo, Jorge Bergoglio, argentino, y el autoproclamado papa emérito cuando renunció al cargo en febrero de 2013, el alemán Joseph Ratzinger, se ha definitivamente transformado en una guerra combatida entre los dos bandos principales de la Iglesia de hoy: los progresistas que siguen a Francisco y los conservadores ultraderechistas que lo quieren desmontar del papado y apoyan o manipulan a Benedicto XVI.

Hay un solo resultado seguro y es el daño que el caso inédito de la conflictiva convivencia entre los dos Papas causa al prestigio de la Iglesia, a su presente y a su futuro.

Piedra del escándalo es el anuncio de hace tres días de que este jueves 15 la editorial francesa Fayard publicará un libro a cuatro manos firmado por Benedicto XVI y el cardenal tradicionalista africano Robert Sarah, importante “ministro” de Francisco como Prefecto para el Culto Divino.

El anuncio de la salida del libro y la publicación por Le Figaro de París de adelantos de partes de “Desde lo más profundo del corazón”, especialmente las que se refieren al celibato obligatorio de los sacerdotes, detonaron el conflicto en los medios de todo el mundo. Porque para todos sonó a una maniobra a fin de presionar al Papa Francisco, que está preparando la exhortación que es el documento final del Sínodo de Obispos sobre la Amazonia, celebrado en octubre.

Su parte más conflictiva se refiere precisamente al celibato de los curas. Los obispos aprobaron que para aliviar la aguda escasez de saceerdotes en la inmensa region que abarca nueve países sudamericanos que contienen 35 millones de habitantes en 7,5 millones de kilómetros cuadrados, se experimente hacer sacerdotes a hombres casados, jefes de comunidades católicas que reciben curas una vez por año y celebran la misa y otros sacramentos.

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El libro firmado por Ratzinger y Sarah contiene la afirmación “¡No puedo callar!”, inspirada en San Agustín. El celibato obligatorio “es indispensable”. La Iglesia es la “esposa mística” de Cristo. 'Esto es lo que el celibato sacerdotal no cesa de recordar al mundo”. En el libro también se ataca a los “malos consejeros, a las mentiras diabólicas a los errores que quiern devaluar el sacerdocio sacerdotal”.

Este lenguaje intransigente, batallero, mete al rojo vivo el enfrentamiento que pone a la Iglesia frente a la dramática perspectiva de que la guerra lleve a la ruptura, a un cisma que hasta ahora los ultraconservdores y tradicionalistas no han logrado concretar.

Francisco y Benedicto XVI, en 2014. (EFE)

De allí que Ratzinger, de 92 años, negó haber sido autor junto con el cardenal Sarah del libro a cuatro manos que apunta como un arma letal contra el poder del papa Bergoglio, cambió ayer de golpe el panorama, aunque no tranquilizó a nadie.

Se sabe que la salud de Joseph Ratzinger se va apagando, como él mismo ha explicado hacer poco a una delegación de su Baviera natal que lo visitó en el convento de los jardines vaticanos en el que reside.

Los rumores continuos, nunca confirmados o negados por el Vaticano, señalan que Benedicto XVI se mueve poco y siempre en una silla de ruedas, que habla con dificultad, no ve de un ojo y que su capacidad de concentración se mantiene durante unos minutos.

“No escribió ese libro a cuatro manos. No vio la portada, es una manipulación”, señalan sus allegados. El más autorizado es el arzobispo Georg Gaenswein, su secretario personal que reside junto a él en el convento y que es el jefe de la Casa Pontificia, un cargo muy importante que lo ve en continuo trabajo junto al Papa argentino. Se sienta a su derecha en las audiencias generales. Oficialmente no ha dicho una palabra.

Se supone que es monseñor Gaenswein el que refiere lo que susurra el Papa emérito, pero en todas las versiones difundidas con telecomando desde el Vaticano, nunca hay una frase entrecomillada de Benedicto XVI.

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Se acusa de la manipulación a “una operación editorial y mediática de la cual Benedicto sostiene no tener nada que ver y ser totalmente extraño”. ¿Quién lo dice? Respuesta en los diarios: “El entourage”, los que lo rodean que no son identificados. Un misterio más.

El “entourage” indica que desde hacia unos meses en el monasterio el Papa emérito estaba escribiendo unos apuntes sobre el sacerdocio. “El cardenal Sarah le pidió verlos y el Papa emérito los puso a su disposicion porque sabía que estaba escribiendo un libro sobre el sacerdocio”.

Francisco y Benedicto XVI. (EFE)

El libro tiene una nota del curador, Nicolas Diat, una introducción y una conclusión “de los dos autores” y en el medio un ensayo de Ratzinger sobre el sacerdocio católico y otro del cardenal Sarah contra cualquier apertura. El diario “Corriere della Sera” narra hoy estos fundamentales detalles.

¿Pero entonces Ratzinger es coautor o no del libro? El “Corriere” sostiene que el Papa emérito Benedetto “ha leido el texto, pero no ha visto ni aprobado la portada, ni que el volumen saliera escrito a cuatro manos. Pedirá que sen cambiadas las ediciones en impresión y firmará solo su contribución”.

Todas estas explicaciones suenan a una desmentida a medias. El cardenal Sarah se confiesa indignado porque aparece como el culpable evidente de la operación. Promete dar todas las pruebas de que el libro fue una obra en común con Benedicto XVI. Si es así la guerra se renovará en el nivel más alto y el papa Francisco y el Vaticano afrontarán el Gran Problema: como fijar límites a la acción del Papa emerito que prometió silencio absoluto para no dañar a su sucesor y no ha cumplido

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original