El Nobel de Química de este año ha ido a parar a John B.
Goodenough
, Stanley Whittingham y Akira Yoshino por el desarrollo de la batería de ión-litio, un invento revolucionario que ha permitido el avance de la electrónica portátil que llevamos en nuestros bolsillos, pero también el avance de las energías renovables como la eólica o la solar que, hasta que apareció esta batería, no tenían donde almacenar esa energía limpia.

John Bannister Goodenough se ha convertido, de paso, en la persona con más edad en ganar un premio Nobel.
El año pasado, Arthur Ashkin ganó el de Física a los 96 años pero Goodenough, hoy con 97, es además un par de meses mayor que Ashkin.
Sigue vinculado a la ciencia de materiales a través de la Universidad de Texas en Austin.

'El doctor Goodenough descubrió en los años 80 un material, basado en óxido de cobalto' capaz de doblar el potencial de las antiguas baterías de litio, ha resumido uno de los miembros del comité Nobel.

Por su parte, Whittingham es profesor en la Universidad Estatal de Nueva York y contribuyó al desarrollo de la batería descubriendo el concepto de electrodos de inserción (intercalation electrodes), una pieza clave a la hora de lograr que el dispositivo sea recargable.

La curiosidad fue una de las fuerzas que me llevaron a este descubrimiento

Finalmente, Yoshino, actualmente profesor en la universidad japonesa de Meijo, es el inventor 'per se' de la batería de ión-litio que hoy emplean nuestros teléfonos móviles u ordenadores portátiles.
'La curiosidad fue una de las fuerzas que me llevaron a este descubrimiento', ha revelado hoy minutos después de ganar el Nobel.

Los tres agraciados se suman a la lista de 113 premios en Física que llevan repartiéndose entre 1901 y 2019.
El año pasado, la Academia Sueca concedió este premio a Frances H.
Arnold, George P.
Smith y Gregory P.
Winter
por usar los principios de la teoría de la evolución y selección natural desarrollados por Charles Darwin para aplicarlos a la química y crear nuevas proteínas.