Aprovechar el poder del océano puede traer un flujo constante de electricidad limpia a nuestras ciudades. ¿Cuál será su impacto para las comunidades costeras y para el resto de nosotros?

El océano tiene mucho más poder del que imaginamos. Sus mareas y la influencia de la luna y el viento pueden proporcionar mucha energía limpia a quienes más la necesitan. Viajamos hasta la isla francesa de Ouessant, situada a 20 kilómetros al oeste de la costa de la región de La Bretaña. Allí hablamos con Denis Palluel, alcalde de la localidad. 'Me llamo Denis Palluel, soy el alcalde de Ouessant, la isla más occidental de la Francia metropolitana. El ferry que te trae tarda una hora y media'.

Lejos de la red eléctrica del continente, Ouessant tiene que quemar combustible diésel bastante caro para proporcionar electricidad a sus 842 habitantes. Sin embargo, esto está a punto de cambiar. En poco más de diez años, la isla tiene previsto llegar a ser totalmente dependiente de las fuentes de energía renovables. 'Nos hemos dado cuenta de que tenemos a nuestro alcance todo lo que se necesita para producir energía. Tenemos sol, como hoy, viento muy a menudo y corrientes marinas alrededor de la isla', explica Palluel.

Aprovechar la fuerza de las corrientes marinas

Al sureste, Ouessant se enfrenta a uno de los estrechos con una de las corrientes marinas más fuertes de Francia. Aquí, en Estrecho de Fromveur, la compañía francesa Sabella ha puesto en marcha un dispositivo experimental. Situado en el fondo del mar a 55 metros de profundidad, el sistema D10 convierte las corrientes marinas en electricidad. Posteriormente se suministra a tierra firme a través de un cable submarino. Jean-François Daviau, el Presidente de Sabella, explica en qué consiste el dispositivo. 'Básicamente es un aerogenerador submarino, utilizamos energía hidrocinética producida por la velocidad del agua. Es la corriente de las mareas altas y bajas lo que hace girar las aspas que accionan un generador de energía'.

Instalado en octubre pasado, el aerogenerador D10 es tan alto como un edificio de cinco pisos. Está diseñado para soportar condiciones oceánicas extremas sin necesidad de un mantenimiento frecuente, lo que haría incrementaría mucho sus costes. Dos años más de pruebas serían suficientes para demostrar su fiabilidad. Se espera que el precio de la energía generada caiga a niveles competitivos a medida que la tecnología alcance la fase comercial.

'Las turbinas alcanzarán su madurez cuando demostremos que somos capaces de fabricar máquinas que son extremadamente fiables', analiza Daviau. 'Si tuviéramos que quitarlas cada dos años, no sería económicamente viable'.

Sabella tiene previsto instalar más turbinas en los próximos años. El potencial estimado del paso de Fromveur es de 500 megavatios, mucho más allá de las necesidades de la isla. Una parte de la energía podría ser suministrada por cables a la Francia continental, lo que reduciría aún más su dependencia de los combustibles fósiles.

La energía maremotriz, ¿la fuente renovable del futuro?

En unas pocas décadas, las nuevas tecnologías harán de la energía mareomotriz una fuente principal de electricidad: la industria planea construir 100 gigavatios de capacidad de producción en Europa para 2050. Esto es suficiente para proporcionar electricidad a 76 millones de hogares europeos. Se estima que el 10% del consumo total de electricidad en el continente provendrá del océano'.

'Si estas tecnologías pueden funcionar aquí, deberían poder funcionar en cualquier parte del mundo'.
Lisa MacKenzie Responsable de Comunicación del EMEC

Muchos de los prototipos que han llegado a la fase de prueba se prueban en el Centro Europeo de Energía Marina en el norte de Escocia. Esta plataforma flotante es un proyecto financiado por la Unión Europea y gestionado por la empresa española Magallanes Renovables. Las turbinas mareomotrices se fijan justo debajo para que el mantenimiento sea relativamente sencillo, incluso aquí, en las desafiantes aguas de las Islas Orcadas, en el norte de Escocia. Allí hablamos con Lisa MacKenzie, responsable de comunicación del European Marine Energy Centre (EMEC).

'Tenemos olas de más de 18 metros. Olas muy muy grandes. Y corrientes marinas de más de 4 metros por segundo - y eso son cerca de 500 millones de toneladas de agua que pasan a través del sitio cada hora. Nos enfrentamos a condiciones muy duras, así que la idea es que si estas tecnologías pueden funcionar aquí, deberían poder funcionar en cualquier parte del mundo', cuenta.

A las empresas europeas se las considera líderes mundiales en energía mareomotriz, un mercado que en 2050 tendrá un valor de 53.000 millones de euros al año. Se espera que cree 400 mil puestos de trabajo en Europa e impulse la economía de las regiones costeras. 'Si echas un vistazo al número de patentes alrededor del mundo, se puede decir que Europa no lo hace nada mal', afirma Neil Kermode, Director Ejecutivo del EMEC. 'Supongo que es porque diferentes países ponen en juego todas sus fuerzas y están comprobando todo el potencial que se le puede sacar a esta tecnología'.

Más de 300 millones de euros en los últimos 10 años en proyectos de energía mareomotriz

La Comisión Europea ha invertido más de 300 millones de euros en los últimos 10 años en proyectos de energía mareomotriz. Ahora el sector necesita inversores nacionales y privados para llevar estas tecnologías al mercado.

'Se trata de una industria importante y la Unión Europea lo sabe', añade Kermode. 'Estas tecnologías tardan mucho tiempo en desarrollarse, pero ya estamos viendo cómo se introducen en los océanos y empiezan a suministrar energía.... Observamos que se le brinda un apoyo fuerte, pero hay que mantenerlo. No debemos rendirnos ni perder la oportunidad'.

Fuente: Euronews >> lea el artículo original