PARÍS.- En un último intento de salvar su acuerdo de Brexit antes del voto crucial de hoy en el Parlamento, la primera ministra británica, Theresa May , obtuvo anoche en Estrasburgo garantías jurídicas que deberían permitir a los diputados aprobar el proyecto, según el gobierno.

'El gobierno logró cambios jurídicos vinculantes que fortalecen y mejoran el acuerdo de salida de la UE y la declaración política que lo acompaña', declaró en Londres a la prensa David Lidington, ministro de Estado en el gabinete de la primera ministra. Agregó que ese instrumento evitará que la UE 'atrape al Reino Unido ' indefinidamente en el backstop y permitirá a Londres recurrir a la Justicia, si así lo cree necesario.

May se reunió en Estrasburgo con el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, y con el jefe de negociadores de la UE, Michel Barnier, mientras en Gran Bretaña aumentaba la presión, corrían rumores de postergación de la votación y los analistas anunciaban una nueva derrota para la primera ministra ante el Parlamento. 'El acuerdo está en peligro, realmente en peligro', escribió la BBC.

Otras fuentes bien informadas afirmaban, por el contrario, su convicción de que ambas partes estaban a punto de 'alcanzar una suerte de acuerdo'. Así lo declaró, por ejemplo, el exlíder conservador Iain Duncan Smith.

Hasta anoche, es verdad, la dirigente conservadora no había conseguido obtener concesiones suficientes de los europeos como para convencer a la Cámara de los Comunes de que apruebe el tratado de salida negociado durante año y medio con Bruselas y destinado a lograr un Brexit ordenado. Ese texto fue masivamente rechazado por los diputados en enero pasado.

Hoy los diputados volverán a votar un documento, que debería incluir compromisos jurídicos de la UE sobre el punto más conflictivo: el backstop, esa red de seguridad exigida por la UE para evitar el retorno de una frontera física entre la República de Irlanda y la provincia británica del Ulster (Irlanda del Norte).

Ese mecanismo, que debe entrar en vigor dos años después del Brexit, si ambas partes no consiguieron definir la futura relación comercial, es aborrecido por los brexiters, en particular por los miembros del Partido Democrático Unionista (UDP, en inglés), socio de los conservadores de la primera ministra en el Parlamento, que lo consideran una pérdida de soberanía.

A su vez, si bien los europeos se han negado firmemente a reabrir negociaciones sobre el acuerdo original, volvieron a declararse ayer dispuestos a 'dar fuerza jurídica' vinculante al compromiso de hacer todo lo posible para que el backstop no se eternice.

'Hicimos propuestas constructivas que repetí el viernes', dijo ayer Michel Barnier, jefe de negociadores europeos. Ahora -insistió- 'las negociaciones se llevan a cabo entre el gobierno británico y el Parlamento de Londres'.

Desde Berlín, la canciller alemana, Angela Merkel, ratificó las declaraciones de Barnier y confirmó ayer que los europeos hicieron 'una propuesta importante durante el fin de semana' al Reino Unido.

Ante el pesimismo general y las repetidas acusaciones del líder de oposición laborista, Jeremy Corbyn, para quien el país está 'en pleno caos' por culpa del gobierno, muchos especularon con la postergación de la votación de hoy. La versión fue desmentida por Downing Street, sede de la primera ministra, quien anunció que la moción que deben debatir los diputados iba a ser publicada anoche, sin dar otros detalles sobre su contenido.

El ministro del Brexit, Robin Walker, enviado al Parlamento para responder a una pregunta urgente de Corbyn, también aseguró que la votación no sería anulada a último momento y que el procurador general, Geoffrey Cox, publicaría su opinión jurídica sobre el nuevo texto antes del pronunciamiento de la Cámara.

Hoy se sabrá si los avances obtenidos por May lograron convencer a los diputados británicos.

Un nuevo rechazo del acuerdo podría significar que el Reino Unido dejará la UE en forma caótica el 29 de marzo, después de 46 años de una relación que nunca fue demasiado serena.

También es probable que, a fines de esta semana, los diputados británicos voten a favor de una prórroga de la fecha de salida.Si la Cámara de los Comunes rechaza hoy otra vez las propuestas de la primera ministra, May organizará otra votación mañana sobre la posibilidad de un Brexit sin acuerdo (no deal).

En caso de que el Parlamento rechace esa opción, deberán votar el jueves la posibilidad de una postergación 'limitada' del Brexit. Pero, entonces, los 27 miembros de la UE tendrán que dar su acuerdo, y los dirigentes europeos advierten que toda postergación deberá ser justificada.

Fuente: La Nación >> lea el artículo original