Para entender hacia adónde se dirige el nivel de actividad doméstica, solo basta con referenciar que las estimaciones preliminares de los principales consultores dan cuenta que tomando en cuenta los sectores más y menos golpeados y asumiendo que no se levanta totalmente la cuarentena a fines de abril (porque eso podría aumentar el ritmo de contagios) la economía mostraría en el segundo trimestre del año la caída más pronunciada de su historia reciente. “La actividad podría desplomarse un 8% con respecto al primer trimestre del año.
Sería una caída más severa que la registrada en el cuarto trimestre de 2008 (en medio de la Gran Recesión global de 2008-2009) y que la registrada en el cuarto trimestre de 2001 (cuando implosionó el plan de Convertibilidad)”, advierte el Estudio Broda.

Por su parte Macroview explica que antes del virus esperaba un modesto crecimiento del 1% trimestral en el II trimestre del año (+1% anual) y ahora, en el mejor escenario, estima una caída del 6% trimestral (-9% anual). La consultora pone como derrumbes referenciales a los del IV trimestre de 2001 (-5,7%) y de 2008 (-4,8%), y el del II trimestre de 2018 cuando por la sequía cayó 5,1% trimestral.
Quizás un dato esclarecedor del parate económico por la cuarentena es el derrumbe de la demanda de electricidad.
La consultora OJF comparó el consumo de la industria (sin Aluar) y del comercio entre los días 1 al 19 versus el 20 al 29 de marzo y calculó -con datos de CAMMESA- una caída del 49,8% y del 16,4% respectivamente.

Ahora bien, a la luz de lo que está por venir, en materia de nivel de actividad vale describir cómo es el escenario base (de una caída anual de entre 5% y 6%) que proyecta el consenso.
Este escenario contempla: una reestructuración de la deuda externa con éxito, o sea, descarta un default conflictivo (escenario pesimista) como un acuerdo con acreedores exitoso (optimista); además que la cuarentena dura hasta mediados de mes pero sigue muy restringida la economía hasta fin de mes (posibles restricciones en el invierno) y se demora la recuperación; el déficit fiscal se financia con emisión, se mantiene el cepo y controles y el dólar no se retrasa, mientras que las tarifas se descongelan a fin de año.
En este contexto, serán el sector servicios, la industria y la construcción los más perjudicados. Los sectores productores de bienes registrarían una caída de casi 6% del PBI, destacándose la Construcción con una retracción de más del 12,5%, seguida por la Industria manufacturera con una baja del 8% y del 5,5% en Electricidad, gas y agua.
Mientras que por el lado de los sectores productores de servicios lidera la Intermediación financiera con un -9%, seguida por Comercio mayorista y minorista con más del -7,5%, Transporte, almacenamiento y comunicaciones con -6,5% y Hoteles y restaurantes muy cerca del 5%.

Fuente: Ambito >> lea el artículo original